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Digestivo

Cómo saber si tengo SIBO: la prueba del aliento explicada

Qué síntomas hacen sospechar un SIBO, cómo se diagnostica con el test de aliento de hidrógeno y metano, cómo prepararse y cómo interpretar el resultado con criterio médico.

Por la Dra. Marianela del Castillo · Médica especialista en Medicina Interna · Nº col. 282883354 5 de noviembre de 2026· 8 min

Muchas personas llegan a consulta con la misma pregunta: “¿Y si lo mío es SIBO?”. Hinchazón que empeora a lo largo del día, gases, dolor abdominal o un tránsito alterado que no mejora son motivos frecuentes de sospecha. Pero el SIBO no se diagnostica solo por los síntomas: necesita una valoración médica y, en la mayoría de los casos, una prueba específica.

Síntomas que hacen sospechar un SIBO

  • Distensión abdominal que aparece o empeora tras las comidas.
  • Gases abundantes, eructos o flatulencias.
  • Diarrea, estreñimiento o alternancia de ambos.
  • Dolor o malestar abdominal difuso.
  • Intolerancias alimentarias “nuevas” (lácteos, legumbres, fruta, cebolla, ajo).
  • Cansancio, niebla mental o déficits de vitamina B12 o hierro en algunos casos.

Estos síntomas se solapan con el síndrome de intestino irritable, la celiaquía, la intolerancia a la lactosa o la infección por H. pylori. Por eso el primer paso es una historia clínica completa.

Quién tiene más riesgo

  • Personas con tránsito intestinal lento (hipotiroidismo, diabetes, estreñimiento crónico).
  • Uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones (omeprazol y similares).
  • Cirugías abdominales previas o adherencias.
  • Antecedente de gastroenteritis infecciosa.
  • Enfermedades como la celiaquía, la enfermedad de Crohn o la esclerodermia.

La prueba del aliento: cómo funciona

El test de aliento de lactulosa o glucosa es la herramienta más utilizada. Se toma una solución de azúcar y, durante 2–3 horas, se recogen muestras de aire espirado cada 15–20 minutos. Si hay bacterias en exceso en el intestino delgado, fermentan ese azúcar antes de tiempo y aumentan los gases:

  • Hidrógeno: se asocia más a diarrea e hinchazón.
  • Metano: se asocia a estreñimiento (hoy se habla de IMO, sobrecrecimiento de metanógenos).
  • Sulfuro de hidrógeno: algunos equipos lo miden; suele relacionarse con diarrea.

Cómo prepararse para la prueba

  1. No haber tomado antibióticos en las 4 semanas previas.
  2. Suspender laxantes y procinéticos unos días antes, siempre según indicación médica.
  3. El día anterior, dieta baja en fibra y sin alimentos fermentables (arroz, carne o pescado a la plancha, huevo).
  4. Ayuno de 12 horas, sin fumar ni hacer ejercicio intenso esa mañana.

Una mala preparación es la causa más habitual de resultados dudosos.

Cómo se interpreta el resultado

Según el consenso norteamericano, se considera positivo un aumento de hidrógeno de 20 ppm o más respecto al basal en los primeros 90 minutos, o un metano de 10 ppm o más en cualquier momento. Aun así, el resultado debe leerse junto con los síntomas: hay falsos positivos y falsos negativos.

Y si sale positivo, ¿qué?

El tratamiento combina tres pilares: reducir el sobrecrecimiento (antibióticos específicos o antimicrobianos herbales según el caso), ajustar temporalmente la alimentación y, sobre todo, corregir la causa para evitar recaídas. Puedes leer más en SIBO: síntomas, causas y tratamiento y en Dieta para SIBO.

Cuándo consultar sin esperar

Pérdida de peso no buscada, sangre en las heces, anemia, fiebre o síntomas que despiertan por la noche requieren valoración médica rápida: no deben atribuirse al SIBO sin descartar otras causas.

¿Sospechas que tienes SIBO? En la consulta de medicina integral valoramos tus síntomas, decidimos si la prueba tiene sentido y diseñamos un plan para tratar la causa, no solo el síntoma.